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La pensión alimenticia es un aporte económico que reciben mensualmente los hijos menores y dependientes de padres divorciados o separados.

Se trata de una medida que busca garantizar el bienestar de los descendientes, más allá del estado de la relación entre los padres. También tiene como propósito obligar a los progenitores a cumplir con todos los deberes que vienen asociados con la paternidad.

No se limita exclusivamente a lo referente con la alimentación. Es un concepto amplio que abarca todos los elementos esenciales para la subsistencia diaria. Además de las comidas y los alimentos en general, contempla los gastos relacionados con vivienda, vestido, salud, educación y esparcimiento.

Cómo se calcula la pensión alimentaria

No existe una fórmula estándar o universal para calcular la pensión alimentaria. Junto con las legislaciones propias de cada país en la materia, hay que considerar que cada caso es diferente. 

Hay procesos de divorcio amigables, en el que ambos progenitores alcanzan sin mayores dificultades acuerdos amistosos. De la misma manera, hay resoluciones conyugales ásperas, en las que cualquier aspecto debe pasar por las manos de un tribunal o un órgano competente para dirimir conflictos. Y en el medio de ambos extremos, una gran variedad de matices y especificidades.

En la ecuación entran variables como los niveles de ingreso, tanto del padre como de la madre. Lo mismo que el número de hijos y las condiciones de la vivienda (incluyendo su ubicación geográfica) que servirá de hogar para los hijos.

La custodia: monoparental o compartida

Cuando uno de los padres obtiene la custodia exclusiva, la contraparte es la encargada de realizar la aportación monetaria. Esta es una regla que se aplica casi sin excepciones, salvo situaciones realmente atípicas y extraordinarias.

Con regímenes de custodia compartida, sin que en dicho acuerdo limiten medidas judiciales y todo nazca de un arreglo entre los progenitores, serán estos quienes determinen las condiciones a seguir. Es decir, importes totales, medios y frecuencias para los pagos.

Sin embargo, la mayoría de las legislaciones le reserva al estado el derecho a supervisar estos convenios. Todo con el fin de garantizar que los hijos reciban un apoyo justo que garantice todas sus necesidades básicas.

Si bien la pensión alimentaria es un derecho de los descendientes, el progenitor encargado de su custodia es quien recibe el importe monetario.

De la misma forma, siempre que se considere oportuno, la administración de estos recursos puede someterse a escrutinio por parte de un tribunal o de un órgano competente en la materia.

Una prestación para gastos corrientes

Todo lo que se considere como gastos corrientes debe ser subsanado parcial o totalmente con la pensión alimentaria.

Lo extraordinario, como viajes escolares o tratamientos médicos que no estén incluidos en pólizas de seguros básicas, tiene que ser abordado por ambas partes.

El progenitor que no tiene la custodia debe abonar el importe correspondiente durante todo el año. Incluso durante los periodos vacacionales. Sin que se considere el tiempo que el hijo pase bajo su responsabilidad y cuidados.

Obligatorio y vinculante

La pensión alimentaria es el primer deber que adquieren las parejas con hijos al decidir divorciarse. En casi ningún caso es una obligación que se pueda eludir. Solo si el responsable de los aportes demuestra ante un tribunal que sus ingresos no satisfacen su propia subsistencia, se llega a considerar alguna clase de prerrogativa. Y en algunos países, ni siquiera en este tipo de escenarios se contempla esta posibilidad.

El aportador que deje de cumplir con su deber se expone en primer lugar a una serie de medidas de competencia civil. Multas, cobros de intereses de demora o embargos, son algunas de ellas. Si continúa sin atender esta responsabilidad, las sanciones pueden pasar al ámbito penal por el delito de abandono de familia.

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